Existen comisiones asociadas a las tarjetas, aunque no todas se cobran y las que si se cobran deben estar reflejadas en el contrato.
La comisión por consultas en cajeros se suele cobrar por el servicio de consulta de saldos y movimientos en cajeros automáticos.
La comisión por emisión, renovación y tenencia de tarjetas se cobra cuando se emite una tarjeta, así como cuando ésta se renueva. Suele ser un importe fijo y en función de la entidad emisora su periodicidad varia.
La comisión por pagos en el extranjero se cobra cuando se produce un cambio de divisas en alguna operación de retirada de efectivo o compra en comercios en el extranjero.
La comisión por retirada de efectivo se cobra cuando se saca efectivo de un cajero automático. Esta comisión tiene unos límites que deben ser conocidos por los clientes bancarios.
La comisión por reclamación de posiciones deudoras se cobra por las gestiones que tiene que hacer la entidad financiera para cobrar las deudas impagadas. Estas compensaciones están determinadas, no se pueden aplicar de forma inmediata y tiene un importe fijo no pudiendo ser tarifas porcentuales.
Otras comisiones bancarias con tarjetas pueden ser: realizar duplicados, traspaso entre cuentas, carga de tarjetas monedero, etc.