Cuando el solicitante formaliza la solicitud del préstamo, la entidad procederá a realizar un estudio de viabilidad para valorar su capacidad de pago. En ese estudio, se analiza los ingresos mensuales y los compromisos de pago del solicitante. La entidad también valorará su patrimonio (inmuebles, inversiones, otras cuentas bancarias, etc.), que pueden servir de garantía.
Si la entidad no ve claro la viabilidad del préstamo, puede pedir al solicitante una ampliación de garantías e incluso un avalista.
Un préstamo personal tiene que ir asociada una cuenta operativa a nombre de los prestatarios, donde se abonará el importe del préstamo y se cobrará el pago de las cuotas mensuales. Además, deberá firmarse una póliza. En ocasiones, la entidad puede obligar al solicitante a contratar un seguro de protección de pagos.
La contratación de un crédito al consumo, dispone de una protección especial en base a la Ley 16/2011, de 24 junio, de contratos de crédito al consumo.