Es un contrato en virtud del cual una entidad financiera “prestamista” entrega al cliente “prestatario”, una cantidad determinada de dinero “capital” a cambio de su devolución en un determinado plazo y con sus intereses correspondientes.
Los préstamos personales y los créditos al consumo son los productos que nos permiten financiar la adquisición de bienes duraderos (un coche, muebles, etc.), pagar un máster, realizar un viaje, etc