Cuenta corriente: Este tipo de cuenta es la más habitual y extendida entre los clientes de banca. Se utilizan para realizar las operaciones bancarias más sencillas. Su remuneración es casi nula o muy reducida. Estas cuentas pueden llevar o no asociadas tarjetas de débito o crédito.
Cuenta nómina: Es un tipo de cuenta que por domiciliar la nómina, ofrece una serie de ventajas como: no suelen tener comisiones, tarjeta debito gratuita, devolución de un pequeño porcentaje por los recibos domiciliados, etc.
Cuenta remunerada o cuenta ahorro: Este tipo de cuenta canaliza nuestro ahorro. Suelen tener una remuneración algo mayor que las cuentas corrientes o nomina, al menos durante un periodo inicial.